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Deporte
Las bielas de Soler
| Mauricio Soler conquistó una etapa y los premios de montaña en el Tour de Francia para hacerse merecedor del galardón cómo Deportista del Año 2007. Uno de los pocos deportistas en el mundo que se han dando el lujo de ganar en la primera competencia que participa. |
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En la carretera deja de ser ese campesino humilde, callado y tímido, para convertirse en un irreverente guerrero dispuesto a destrozar a sus rivales.
Mauricio Soler conquistó una etapa y la camiseta de los premios de montaña en el Tour de Francia para hacerse merecedor al galardón como Deportista del Año.
Foto: Gabriel Aponte - Asistentes: Eliana Espinal, Martín Rodríguez. | El Espectador. |
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Cada vez que los aficionados al ciclismo comienzan a olvidar las hazañas de los Escarabajos en carreteras europeas, aparece uno de ellos diciendo presente y se encarga de recordar que los mejores escaladores del mundo son colombianos.
Así lo relata Luís Guillermo Ordóñez, periodista del legendario diario capitalino. Sucedió con José Chepe González, Santiago Botero, Freddy González, Víctor H. Peña, Félix Cárdenas e Iván Parra, quienes durante la última década defendieron exitosamente el prestigio del ciclismo nacional, conquistado en la época dorada por Martín Cochise Rodríguez, Alfonso Flórez, Lucho Herrera, Fabio Parra, Álvaro Mejía y Oliverio Rincón.
En el 2007, la ‘golondrina’ que hizo verano fue Juan Mauricio Soler Hernández, un boyacense nacido hace 24 años en Ramiriquí, quien fue protagonista en el Tour de Francia, pues ganó una etapa, se coronó cómo rey de la montaña y estuvo presente entre los cinco primeros en tres fracciones más.
Mauricio Soler terminó el año con el trofeo cómo Mejor Deportista de Colombia en 2007.
Foto: José Ruiz - Colprensa |
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Soler se impuso también en la Vuelta a Burgos, España. Ganó una de las seis clásicas que corrió en Holanda. Fue el mejor escalador en el Gran Premio de Lugano y terminó segundo en la Milano – Torino.
Mauricio es uno de los pocos deportistas en el mundo que se han dando el lujo de ganar en la primera competencia que participa.
Él, totalmente convencido, confiesa que sus aptitudes para el terreno de ascenso, se deben a que creció en un terreno montañoso y se acostumbró desde niño a superar las elevadas cuestas.
“Tenia 15 años. Un día se corrió una prueba que se llamaba Carreras Campesinas y, aproveché que mi hermano no estaba para ‘robarle’ la bicicleta y participar. Aunque apenas sabia montar, gané con dos vueltas de ventaja sobre el segundo y así comencé a pensar que, de pronto eso era lo mío”, comenta Soler.
Sobre bielas
El técnico que perfeccionó su estilo y le enseñó muchos secretos de la carrera, fue el ciclista Serafín Bernal. Comenta él que Soler siempre le demoró su casta de ganador. “Le gustaba poner las condiciones y mandar el pelotón”, añade.
Soler admite que Bernal le señaló el camino correcto para convertirse en figura del penalismo, añadiendo que “fue una etapa de mutuo enriquecimiento”.
Sin embargo Mauricio no olvida a dos personas más que fueron fundamentales en su carrera: “Lindon Borda, un señor de Ramiriquí que siempre ha estado pendiente y Zoilo Pulido, quien hace alguno años me regaló dos millones de pesos para un par de ruedas”.
Mauricio Soler, eportista del año según el Semanario El Espectador, estuvo acompañado por sus padres María del Carmen y Manuel Antonio, quienes se robaron el show.
Foto: José Ruiz - Colprensa. |
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La historia del ‘caballito de acero’
Mauricio, al igual que Manuel Antonio y María del Carmen, sus padres; junto a Rosendo, Edgar, Gerardo, Omar y Luz Dary, sus cinco hermanos, se dedicaba a la labores del campo, pues había dejado los estudios cuando apenas cursaba primero de bachillerato.
En la vereda El Común, cuidaba animales, sembraba arveja y papa, actividades que él recuerda con cariño y que su familia aún realiza.
Pero él ya tenía desde niño otras ilusiones. Había escuchado las hazañas de José Patrocinio Jiménez, paisano suyo, insignia del deporte en su región y uno de los primero ciclistas colombianos contratados por un equipo europeo.
Soler quería seguir los pasos de Jiménez y convertirse en profesional del ciclismo con el apoyo o cómo él lo dice “la alcahuetería” de su madre, pues su padre se oponía rotundamente a que corriera, porque consideraba que “eso era cosa de vagos”.
No obstante Mauricio se vinculó a la escuela de ciclismo de Santiago de Tunja y comenzó a correr en serio.
Bajo la dirección de Lino Casas, obtuvo varias victorias en el año 1999 y quedó segundo en la Vuelta Nacional del Futuro, lo cual hizo que ‘don Manuel Antonio’, su padre, cambiara de opinión y le ayudara a comprar una bicicleta nueva.
Poco a poco se hizo conocer en el ámbito deportivo y, luego de correr una temporada para e equipo Café Salsumba, fue contratado por la escuadra de Chocolate Sol, con la que obtuvo cuatro temporadas excelentes.
En 2001 ganó el 80% de las carreras en las que participó, entre ellas la Vuelta Porvenir.
Demostró que tenia talento especial y por eso a nadie le extrañó que el equipo Orbitel, dirigido por Raúl Mesa, pusiera los ojos en él. Con la escuadra amarilla ganó nueve etapas y consiguió cuatro títulos generales en 2005.
De igual forma su talento tampoco extraño cuando correría con la escuadra italiana Acque & Sapone, donde se destacó ganando una etapa, la montaña y la clasificación general y de novatos del Circuit De Lorraine. “Gané casi todo, sólo me faltaron las metas volates” señala orgulloso.
Conoció luego a Claudio Corti, quien lo llevó a Barloworld, el equipo de una multinacional surafricana de materiales de construcción con el que tuvo una temporada de ensueño.
Actualmente está trabajando duro para correr en el Tour y Giro 2008. Su meta, es subir al podio.
Calibuenanota.com - El Espectador
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